Rehabilitadas y preparadas para el alojamiento, las casas Miguela y María conservan todos los elementos propios del auténtico mundo rural (vigas de madera, suelos de madera de Albarracín en las habitaciones, colores cálidos en las paredes, además materiales nobles como la piedra y el hierro de forja). 
La calefacción  es graduable en cada habitación.  Por la noche es aconsejable bajar la temperatura a 18 grados ,  para descansar mejor.